Cuatro comunidades autónomas han anunciado el uso de detectores de frecuencia en los exámenes de la selectividad este junio, para combatir pinganillos invisibles y otros dispositivos de fraude.
Estos aparatos, que requieren incluso un imán para extraerlos, se unen a la lucha contra móviles y gafas con cámara que, combinados con IA como ChatGPT o Gemini, resuelven pruebas enteras en 30 segundos, según experimentos de la Comisión Interuniversitaria de Galicia.
Las universidades gallegas aplican estas medidas desde 2019, expulsando a alumnos detectados, lo que les obliga a esperar la próxima convocatoria. El fraude persiste pese a las normas, pero las máquinas ganan terreno en la vigilancia.