Seik Motor, el gigante chino más golpeado por los aranceles europeos al vehículo eléctrico, planea abrir una fábrica en Galicia para sortearlos. Changán Motors también mira a España y estudia levantar una planta en Aragón, atraída por el potencial del mercado y la infraestructura local.
La Asociación de Fabricantes Españoles de Automóviles destaca el potente parque de proveedores con multinacionales y la logística eficiente y competitiva en precios como razones clave. Otras firmas chinas exploran plantas en desuso en Zaragoza, Madrid y Valencia, convirtiendo a España en una gran fábrica europea.
Lili negocia con Ford para usar su planta en Almusafes, Valencia, lo que podría acabar con los ERTES rotatorios y dar certidumbre a los trabajadores. "Supondría certidumbre y saber que tenemos futuro. Lo importante es tener trabajo", afirman los empleados. Similarmente, Chery revivió la antigua fábrica de Nissan en Barcelona, reincorporando a los despedidos y manteniendo la industria en Cataluña.