La OMS no ha llenado unidades especiales en el crucero afectado por contagios, pero no descarta nuevos casos y lidera un mega rastreo internacional de posibles contactos.
Alba Blanco explica que la operación es viable gracias a la colaboración de navieras, aerolíneas, autoridades portuarias y sanidades nacionales, junto al Centro Europeo de Control de Enfermedades, que dicta el protocolo. Con unos 150 pasajeros y tripulantes perfectamente documentados, se les contacta por teléfono o correo.
Las prioridades son los 30 desembarcados en Santa Elena el 24 de abril, que tomaron vuelos de regreso antes de confirmar casos, y las casi 90 personas que volaron a Johannesburgo con una mujer contagiada que falleció. Se rastrean contactos estrechos en toda la cadena, incluyendo sanitarios y conductores.
Varios países ya actúan: ciudadanos en Santa Elena aislados, británicos autoconfinados, EE.UU. monitorizando en tres estados, y casos confirmados en Suiza, Singapur y Países Bajos. Para los aún en el barco, gobiernos contactan para evacuaciones inmediatas; si no, Países Bajos y la Comisión Europea asumirán con repatriación controlada, rastreos y cuarentenas adaptadas.