Vallecas, el corazón obrero de Madrid, se coronó anoche como el barrio más feliz de Europa. El Rayo Vallecano, conocido como el Rayito, logró un hito histórico: clasificarse para su primera final europea masculina en 102 años de existencia. Mientras el equipo femenino ya había ganado la Copa del Rey, esta gesta masculina desató una fiesta inolvidable.
Con el pitido final del partido, las calles de Vallecas se llenaron de gente orgullosa. Bares a rebosar, cánticos de '¡Sí se puede!' y un ambiente de resaca triunfal este lunes. "Es un honor para la gente de Vallecas", decía David mientras serigrafiaba su camiseta con el nombre de uno de los héroes de la noche.
Enrique, por su parte, compraba una bandera para su farmacia, simbolizando el espíritu del club del pueblo que compite con los gigantes europeos. "Para que sepan que también los pequeños pueden subir, jugar y ganar", resume la emoción de un barrio humilde que sueña con la victoria final.