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Starmer rechaza dimitir pese a rebelión de 81 laboristas y dimisiones en su gobierno

Keir Starmer no piensa dimitir. El primer ministro británico ha resistido una fuerte presión interna tras una debacle en las elecciones parciales y locales. Esta mañana mantuvo una tensa reunión con su gabinete en Downing Street, donde dos secretarios de Estado pidieron su cabeza. Más de 80 diputados laboristas exigen su dimisión inmediata o un calendario para ella, con números suficientes para forzar primarias. Dos ministras han renunciado recientemente, sumándose a la oleada de dimisiones para acorralarlo. A dos años de asumir el poder, Starmer vive su momento más débil. Propone como receta un acercamiento a la Unión Europea, pero sus palabras no convencen a los rebeldes, que buscan un candidato alternativo.